lunes, 31 de marzo de 2014

¿Cómo calcular la edad de tu perro?

Los animales también envejecen, y lo hacen más rápido que nosotros. ¿Cuáles son los signos más notorios a los que debemos prestar atención? ¿Cuánto hay de verdad en eso de que cada año de ellos equivale a siete nuestros? Un adelanto: parece que no es tan así... ¿Será que “nos metieron el perro”? ¡Enterate!

Para muchos, son un miembro más de la familia. De hecho, eso es lo que piensan 8 de cada 10 dueños de mascotas. De modelos fashionpara lucir en cada salida hasta juguetes y golosinas adaptados a su gusto, los pet shop se han convertido en verdaderas boutiques imprescindibles para el universo canino y ellos, nuestros (amados) perros, en merecedores de todo. Y más. Eso sí, a la hora de festejar su cumpleaños, muchas veces nos enfrentamos a una duda: ¿cuántos años tiene?

Hacer la cuenta para saber la edad de nuestro amigo fiel era una tarea fácil: se multiplicaban sus años por siete, y se obtenía su edad humana. Pero, al parecer, no es tan sencillo. Según publica el sitio BBC Mundo no todas las razas envejecen igual y, además, los perros pueden envejecer a diferentes ritmos en las distintas etapas de sus vidas. Entonces, el cálculo depende de la raza y de cuántos años tiene actualmente nuestro perro.

El peso, la altura y los dientes: el DNI animal

"Estadísticamente, cuando mayor es el peso (tamaño) de los perros, menor es su promedio de vida. Los más grandes tienen una expectativa de vida media de 12 años y  los más pequeños pueden vivir hasta 16 años o más. Esto depende, por supuesto, de la calidad alimenticia, la higiene y el tipo de vida que lleve", explican Ezequiel Olivieri y Julieta Balduzi, directores de MascotasOK. Y agregan un dato: "Es fundamental tener en cuenta que un perro alcanza su altura definitiva al llegar a su primer año, recién ahí podemos evaluar su medida".

"Si uno piensa en la correlación estadística entre el promedio de vida y el tamaño del cuerpo en los mamíferos, generalmente tiende a ser positivo: los gorilas, los elefantes y las ballenas viven mucho más tiempo que los hámsters, los topos y los ratones", explican en la BBC.

Por lo tanto un perro raza Rottweiler debería vivir muchos más años que un Caniche, pero en realidad es al revés. Lo que pasa es que los perros pequeños tienen menos años de juventud y más años como adultos: crecen más rápido que los grandes durante los primeros 24 meses de vida pero más lentamente una vez maduran. Según reflexionan en el portal "aunque suene extraño, un can de una raza chica es más viejo que uno grande cuando tiene dos años, pero más joven cuando cumple cinco".

Entonces, ¿es verdad lo que siempre se dice que los perros chicos viven más que los de tamaño grande? "Sí, de acuerdo al tamaño, ellos tienen un reloj biológico un poco diferente. Se hacen adultos antes ya que tienen menos exigencias corporales para alcanzar el tamaño final", sostiene Olivieri.

La verdadera "edad perruna"

Pero además del tamaño, hay otros indicadores que la determinan:

-Los dientes: a partir de los 6 o 7 años el perro puede comenzar a perder dientes o a tener inflamación en las encías.

-El pelo: la apariencia de canas comienza, generalmente, en el hocico y en las patas. Además, el pelaje se vuelve más fino y es un indicador fundamental del proceso de envejecimiento.

-Musculatura: al igual que en los hombres, la musculatura pierde volumen y firmeza con los años. Esta también es una clara señal de la edad del perro.

-La conducta: los perros de mediana y avanzada edad comienzan a ser más lentos, menos activos y, generalmente, más irritables. Además, puede que comiencen a tener conductas diferentes como no querer salir a pasear, duermen más horas, desconocen a gente conocida, etc.

Razas que viven más… Y menos

Según una investigación realizada sobre 200.000 perros por la Universidad de Ciencias de la Agricultura de Uppsala, al norte de Estocolmo, los perros más pequeños, un Terrier o un Caniche, por ejemplo, son los más sanos. Sin embargo, y al igual que en el caso de las personas, la vida de un perro depende de los cuidados que tenga durante su vida. Otro dato importante que revelaron algunos estudios veterinarios de los últimos tiempos es que la tendencia indica que las hembras viven más que los machos.

En cuanto a las razas específicamente, para Balduzi “por lo general, las razas pequeñas viven más y esto se debe a que si bien los más grandes maduran más lento, también envejecen más rápido. Por eso, un Chihuahua puede llegar a vivir 16 o 18 años, mientras que un Gran Danés o un San Bernardo vive -en promedio- entre 8 y 10”.

¿Mito o realidad? Las edades comparadas

Existe una creencia popular acerca de que a la edad de los perros hay que multiplicarla por siete. Si esto fuera así, un perro de 1 año equivaldría a una persona de 7 años. Sin embargo, a esa edad un perro ya puede tener cría, mientras que una nena aún no desarrolló. ¿Entonces…? “Si bien este concepto es erróneo, detalla Olivieri, sí es cierto que se puede comparar la evolución y el desarrollo de los perros con el de las personas, y eso puede llegar a ser ilustrativo acerca de qué momento de su vida está transitando el perro, en comparación al ser humano". Veamos:

Perros Seres humanos

2 meses                                   14 meses
3 meses                                   3 años
6 meses                                   5 años
8 meses                                   20 años
2 años                                     24 años
3 años                                     30 años
4 años                                     36 años
5 años                                     40 años
6 años                                     42 años
7 años                                     46 años

Por otra parte, se considera que los perros de talla pequeña comienzan a envejecer cuando tienen 11 o 12 años, los perros medianos entre los 9 y 10 años, y los grandes a partir de los 7 u 8. También se sabe que los canes de “raza pura” envejecen más rápido que los “marca perro”. “Generalizando, alrededor de los 8 años podemos decir que un perro comienza a transitar su ‘tercera edad’, es decir, una edad avanzada. Pero, como dijimos antes, este promedio varía en función al tamaño”, concluye Balduzi.

martes, 10 de diciembre de 2013

Nuestros Perros

Martes 10 de diciembre de 2013 | 00:30

FUENTE http://www.lanacion.com.ar/1646115-nuestros-perros

Pensamientos Incorrectos

Nuestros perros

Opinión

Por Rolando Hanglin | Para LA NACION

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En el momento de escribir estas líneas, me ocurren dos cosas. Primero: hace tres meses murió mi querido Tao ( "el Camino") un macho sharpei con el que compartimos nada menos que 13 años. Segundo: la compañera de Tao, una hembra sharpei más chica de tamaño pero de carácter alfa, está muy enferma, cubierta de horribles quistes purulentos, flaquita, todo el día echada en su rincón, y ya se nos va.

Tal vez no me encuentre en el momento adecuado para hacer un comentario pensante: estoy perdiendo dos hijos en tres meses. Pero bueno. A veces estas situaciones ayudan a echar fuera del alma las emociones que hemos guardado durante años.

Esta adoración de nuestros perros, que no merecemos, nos hace bien

Los perros son como ángeles que nos manda el cielo para regalarnos afecto ilimitado, para hacernos sentir poderosos como reyes y venerables como dioses. Ellos vienen a ser nuestros vasallos. Los alimentamos, si nos parece bien, y ellos agradecen felices nuestra generosidad. Tienen una voracidad que en España se denomina "hambre de perro": la avidez de uno que ha pasado necesidad y no desperdicia bocado.

Así son también para el afecto. Cuando nos ven, mueven la cola con alegría y sumisión, aunque seamos unos canallas. Ellos imploran nuestra caricia y esperan nuestra orden. Si alguien nos amenaza, corren rugiendo a combatirlo, arriesgando la vida, porque nada hay más importante que la seguridad y la salud del amo. Aunque sea un pobre diablo y un imbécil, ellos lo ven glorioso, dominante, majestuoso y genial. Si está enfermo, lo esperan sine die bajo la cama.

Esta adoración de nuestros perros, que no merecemos, nos hace bien. Cualquier tipejo de morondanga puede sentirse un duque si al llegar a su rancho, chalet o casa quinta, o incluso al asfixiante departamento de cuarta categoría donde recluye a su pobre perro, los canes lo agasajan echando las patas al pecho, mueven la cola, se acuestan patas arriba y le lamen las manos. Ellos son así: nos convierten en dioses.

Se conoce el cuento de aquel perro que siguió a su patrón hasta el cementerio, y allí se acostó sobre la tumba, hasta morir de hambre y de tristeza. Nosotros, en cambio, cuando los vemos enfermos, estamos impacientes. Buscamos en la miserable agenda el día propicio para darles la inyección del viaje final. Algo que ellos nunca harían con nosotros.

Ellos viven menos años que nosotros, en general. ¡Menos mal! ¿Quién los cuidaría, de otra manera, cuando llegara la hora de nuestra partida?

Quiero recordar, en esta hora, al bueno de Chiche, mi perro de la infancia. Era un peludo amarillo, sin raza definida, con un aliento fatal y un carácter dulce. En aquella casa de Ramos Mejía donde me crié (Avellaneda 96, esquina Belgrano) entre higueras, guayabos, pinos y tardes infinitas de fulbito en un baldío cercano, Chiche fue mi íntimo amigo. Yo me sentaba en la veredita del gran jardín a leer El Corsario Negro o Las Aventuras de Tom Sawyer, con el sol de media estación al frente, y Chiche apoyando el morro sobre mi muslo. Juntos íbamos a la cocina, robábamos medio pan francés, lo mezclábamos con azúcar del gran tacho de aluminio, y comíamos ya de regreso a la veredita.

¿Dónde está el Chiche, mi perro peludo de mal aliento?

Llegó un día en que mi familia logró crecer económicamente, pero claro. ¡Éramos tres hijos de diferentes sexos y edades! ¡Menudo problema, mudar a seis personas con su ropa y sus bártulos, desmontar una casona familiar de 50 años, despedirse del paisaje de siempre y volar al centro! A mí me mandaron de viaje a los Estados Unidos, con la Tía Cándida. La aventura duró desde noviembre hasta marzo. Cuando volvimos a la Argentina, ya nuestra casa era un piso espléndido en Galileo y Copérnico. Sin árboles. Sin el Chiche.

No fui capaz de preguntar a mi madre y a mi padre: ¿Dónde está el Chiche, mi perro peludo de mal aliento?

No fui capaz. Y hasta hoy no he preguntado.

Llegó la época del Pinti, un fox terrier pelo corto con una mancha negra en el lomo blanco. Vivaz, alerta y guapo. El Pinti fue mi amigo de los veranos en Gesell, las carreras por los médanos, los paseos de trasnoche por Plaza Francia, del rabo siempre movedizo. Yo le preguntaba: ¿Vamos a pasear? Y el Pinti entraba en paroxismo, corriendo a buscar la correa, saltando sobre mi pecho, gambeteando y llorando. Luego partíamos, de noche, por las escalinatas, parques y curvas de la Isla, y allí se me perdía, siempre disparando detrás de algo. Yo subía y bajaba escalinatas de mármol bajo la luna llena y lo llamaba: ¡Pinti, Pinti! Nada. Al final, en una esquina o recodo, aparecía Pinti feliz. Había vivido una hora de aventuras, que no tenía por qué (ni cómo) relatarme. Claro: yo tenía 16 años y me daba el cuero para soportar todas aquellas caminatas nocturnas. Hoy no podría.

Luego vino la época del Loco. Yo tuve una perrita bóxer muy frágil y desnutrida (llamada Macoña) que murió a los cuatro meses de edad, y viéndome tan triste, mi amigo Mario Mactas me regaló un cachorro, tal vez no tan fino, pero grandote y vigoroso, al que llamé Loco.

Fue mi perro en Sitges, España. Incontenible, tiraba de la correa hasta dislocarme el brazo. En la playa, yo corría hasta el fin de la escollera y le arrojaba un madero al mar. Loco saltaba y nadaba, afrontando olas, hasta atrapar el madero a 100 metros de la costa. Y desde allí lo traía hasta la arena finita de la orilla, ancho el pecho piafante, aunque corrieran los tiempos fríos de diciembre y enero en la costa catalana.

¡Qué loco aquel perro, y cuán feliz me hizo! Porque uno se identifica con su perro. Las estrellas de cine, con sus mascotas tipo caniche toy o yorkshire terrier o bulldog francés. Los hombres, por lo general, elegimos un macho fuerte: bóxer o dogo. Y si tenemos mucha agresividad en el alma, un doberman o un rottweiler. Todos ellos son bellísimos, cada cual en su estilo: también el inofensivo y familiar golden retriever, alegre colaborador para el matrimonio joven con hijos.

Los buscamos por el mundo, y los encontramos de acuerdo a nuestra personalidad

Los buscamos por el mundo, y los encontramos de acuerdo a nuestra personalidad. Ellos se ocupan de venerarnos, celebrarnos, agradecernos y decirnos que somos poco menos que genios.

Cualquier ser humano se encuentra con la siguiente situación. Vienen visitas y el perro molesta, porque chumba o gruñe. Con miedo al tarascón imprevisto que puede ocasionar conflictos, el patrón lo encierra en el baño de servicio, no sin asestarle una afectuosa patada. Allí el pobre perro ladra durante media hora. Después se cansa, se enrolla y duerme. Olvida la afrenta. Pasa un lapso indefinido. Alguien le abre, finalmente, la puertita del baño infecto, y el perro sale feliz, moviendo la cola, agradecido a sus dueños, lamiendo las manos.

Moralmente, los perros son mejores que nosotros. Mejores que usted y yo. Son buenos. Y nosotros, tal vez, no. Nos cuesta bastante decir "gracias" o "te quiero". Más bien somos amigos de opinar sobre la vida y las cosas.

Dedico este modesto homenaje a Tao y Mulán, a Violeta, Canela, Reina, al Pinti y el Chiche, a todos los perros que nos hicieron felices sin esperar nada a cambio, salvo un buen hueso de caracú. Y si usted se emocionó un poquito al leer estas líneas, llore tranquilo que el asunto no tributa..

miércoles, 16 de octubre de 2013

Dóberman

  • El dóberman es una raza relativamente reciente, debe su nombre al alemán Karl Friedrich Louis Dobermann, quien a finales del siglo XIX, emprende la tarea de crear una nueva raza de perro que sirviera ...Wikipedia
  • Esperanza de vida: De 10 a 11 años

    Origen: Alemania

    Categoría: Raza

    Clasificación superior: Canis lupus familiaris

    Altura: Masculino: 66–72 cm, Femenino: 61–68 cm

    Peso: Masculino: 34–41 kg, Femenino: 27–36 kg

    European Dobermann.jpg

  • CÉSAR MILLÁN

    El gurú de los perros revela cómo criarlos felices y obedientes

    POR ELENA PERALTA
    Conduce un popular ciclo en Nat Geo y atiende las mascotas de estrellas de Hollywood.

    Son como los tratan. Para Millán, no hay razas buenas y razas malas. “Ese es un concepto humano y racista”, dice.

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    09/10/13 – Clarin

    http://www.clarin.com/sociedad/perros-revela-criarlos-felices-obedientes_0_1007899266.html

    Si en Hammelin el flautista hubieran querido encantar perros en vez de ratones, su trabajo hubiera sido más simpático, pero muy complicado. Si no, basta pararse en una esquina e intentar creer que a los paseadores sus perros les hacen caso. El mexicano César Millán vino a este mundo a dar fe de que las mascotas pueden obedecernos, pero recorriendo el camino inverso.

    “Somos nosotros los que tenemos que aprender de ellos”, asegura del otro lado del teléfono desde un hotel en Colombia, una de las paradas de la gira latinoamericana que lo traerá este fin de semana al Luna Park. Sí, Millán, “el encantador de perros”, gira como una estrella de rock. Y sus grupies son casi tan famosos como sus dueños. Entre otros, atiende a los animales de Oprah Winfrey, Scarlett Johansson y Nicolas Cage. Y cada fin de semana sus consejos en su programa El Líder de la Manada, por Nat Geo, son una especie de biblia canina para miles de televidentes.

    –¿Cómo es “el camino inverso”?

    –El humano es tan autosuficiente que siempre se pone en el lugar del que enseña y al perro en el lugar del que debe ser adiestrado, domesticado, educado. En realidad, ellos pueden enseñarnos a nosotros. El perro no entiende de éxito, ni de dinero. Tiene otras prioridades. Es feliz con muy poco.

    –Pero vos atendés a varios ricos y famosos…
    –Sí, pero un perro no entiende que su dueño sea millonario o viva con lo justo. A él le importa el aquí y el ahora. Entiende lo que recibe… –Es la psicología de los perros de la que hablás en tus programas
    –Claro, pero no es algo demasiado sesudo. En lugar de pensar en cómo entrenar al perro, hay que pensar en cómo me puedo entrenar a mí mismo para vivir con ese perro. Para un animal la vida es muy simple: comer, pasear, recibir afecto.

    –Suena fácil, pero mi labrador se comió los muebles de mi casa…
    –Hay tres niveles de energía en los animales: pequeño, mediano y alto. Nunca hay que ir en contra de esa naturaleza.

    –¿Perro grande, casa grande?

    –No. No creo que haya que elegir a las mascotas en función del espacio. Ahora, si vas a poder sacar a pasear a tu perro sólo diez minutos cuando vuelves de trabajar, no elijas criar perros de energía alta, como un labrador o un rottweiler.

    –¿Hay razas buenas y malas?

    –No. Eso es una especie de moda. En una época fueron los ovejeros, luego los doberman, los rottweiler y ahora los pitbull. Lo de razas buenas y malas es un concepto humano y racista. Los perros no saben de razas, saben de cómo los tratan.


    ¿Un perro muerde porque lo tratan mal?

    –Tratar mal no sólo es pegar. Ir en contra de su naturaleza es maltratarlo. Yo les digo a mis clientes es que dejen a sus perros ser perros. Un humano trata a su caballo como a un caballo, y a su perro como a un humano. ¿A quién quiere más? Yo diría que a su caballo.

    –Yo todas las noches saludo a mis hijos y a mi perro ¿Hago mal?

    –No, pero esa necesidad de entablar un diálogo humano con tu perro es tuya. No de él. El necesita de tu afecto, pero no tiene que dejar de ser perro. Si los yorkshire hablaran dirían “méteme en la cartera, pero cuando esté cansado”. Ellos no tienen idea de cuánto cuesta el bolso. Tienes que detenerte a pensar si no tendrás a un perro neurótico apresado en un Luis Vuitton.

    –Felices con poco…
    –Yo me crié en un rancho en Sinaloa. No sobraba nada. Mi abuelo tenía decenas de perros y caminaba entre ellos con afecto y autoridad y ellos le devolvían lealtad. Las cosas que aprendí esos días hicieron que 30 años después me anden diciendo “encantador de animales”.

    Más información:

    7 normas para adiestrar a un perro

    Confirmado: los perros sienten nuestro dolor y nos consuelan

    lunes, 17 de diciembre de 2012

    martes, 20 de noviembre de 2012

    Perros niñeros: las 10 mejores razas para los chicos

    No todos los animales tienen el carácter adecuado para convivir con niños. Te contamos qué razas se llevan bien y, en caso de que sean mestizos, qué cosas mirar al elegirlos.  

    Vanesa López
    valopez@agea.com.ar

    Tener un perro en casa puede traer muchos beneficios. “La relación que un niño pueda desplegar con su mascota le ayudará a construir lazos basados en el respeto. Le genera, además, un enlace con la naturaleza, crea hábitos y fija límites. Si hay cuidado y amor, puede favorecer el desarrollo de la comunicación verbal, no verbal, la compasión y la empatía”, contó la licenciada Anabella Racioppi, psicóloga del equipo de pediatría del Sanatorio de los Arcos, en una nota de Entremujeres.

    Ahora bien, no todos los animales sirven para convivir con los chicos. No debemos olvidar los numerosos ataques que hubo, en los últimos años, relacionados con los rottweiler, ovejeros alemanas y siberianos, entre otros perros mordedores. “Conviene elegir una raza de temperamento tranquilo. De cachorro uno ya ve cuáles son los más inquietos y cuáles no”, nos explica el doctor Jorge Fiorentino, jefe del servicio de emergentología del Hospital Gutiérrez.

    De raza o mestizos: cómo elegir

    El sitio Consumer.es detalla cuáles son los mejores perros para convivir con chicos. Allí opinan que no tiene que ser de una raza determinada, sino que un carácter adecuado puede encontrarse en un perro mestizo o de cualquier raza. Lo importante es que sea:

    * Poco dominante. No tiene tendencia a los celos ni presenta problemas si se siente desplazado dentro del grupo. Por ejemplo, no le molesta que el niño agarre sus juguetes o se siente en su cama.

    * Paciente y cariñoso. No le tiene que molestar que los chicos griten, salten, corran o invadan el espacio ajeno. Debe tolerar los efusivos abrazos y muestras de cariño.

    * Poco territorial. Debe ser tolerante frente a la invasión de su espacio. Por ejemplo, si un niño se acerca a un lugar que el perro considera su territorio, como su lugar de descanso, si el perro es muy territorial y no está bien educado mostrará su rechazo.

    * Juguetón. Un perro al que le gusta jugar formará un buen equipo con el niño. Los cachorros de cualquier raza son juguetones, pero también implican más cuidados que un perro ya adulto.

    Las razas más niñeras

    “Si tenemos niños, debemos considerar la reactividad de la raza, es decir, si reacciona inmediatamente ante un estímulo o no. Entre las razas de perros con baja reactividad, o sea, que pueden tolerar más algún tipo de juego  infantil como el tirarle la cola o las orejas, están el Labrador, el Bóxer y el Golden Retriever”, destaca Marcela León, médica veterinario de Mascotas Online. Agrega que, por su tamaño y carácter juguetón, estos animales necesitan de espacio y no son los ideales si vivimos en departamento.

    Por su parte, Consumer.es armó un listado con sus 10 recomendados:

    Labrador Retriever: es afectuoso, simpático y fácil de educar. Son los que trabajan como guía para personas no videntes, como terapeutas o perros de rescate. Le gusta mucho el agua y tienen gran voluntad por complacer a quienes les rodean.

    Collie: tiene un fuerte instinto familiar y gran sentido de la propiedad, lo que le convierte en un buen guardián. Adora a los chicos y los protege con celo. Eso sí: como necesita de mucho “aire libre” para correr, no es un perro de departamento.

    Golden Retriever: es dócil y tranquilo. Se adapta muy bien a vivir en casa, siempre que se le procure el ejercicio necesario. Es sociable, inteligente, bondadoso, amigable, confiado y de carácter equilibrado.

    Galgo Español: es un perro obediente y tranquilo. Quizás es un poco tímido, por lo que puede costar ganarse su cariño, pero aún así es un estupendo perro de compañía. Con sus dueños es fiel y puede ser muy dulce.

    Mastín Español: todo lo que tiene de grande lo tiene de bonachón con los niños. Se trata de un perro vivaracho y alegre. Le gusta dar paseos junto a sus dueños y suele descansar muchas horas al día.

    Terranova: aunque su aspecto infunda un poco de miedo, son perros tranquilos, amables y poco pretenciosos. Se adaptan bien a todo y son amantes del ambiente familiar, sobre todo si hay chicos.

    San Bernardo: se adapta a su propia apariencia de bonachón y pacífico. Es un perro reflexivo, manso y afectuoso. Muy leal y devoto de sus dueños, especialmente de los niños, por los que siente adoración.

    Beagle: se caracteriza por ser alegre, paciente, dócil e inteligente. Con los chicos es ideal, ya que no se cansa nunca de jugar con ellos. Sin embargo, es un poco tozudo. En su educación debe predominar la paciencia y la firmeza ante su terquedad.

    Boxer: es muy difícil encontrar una raza con un carácter tan completo y equilibrado. Une sus grandes cualidades como perro de defensa a las de mejor amigo y compañero de los niños.

    Carlino: fiel, sensible, alegre y amistoso, es un estupendo compañero de juegos para los chicos. Es perezoso, por lo que resulta apropiado para las personas que son caseras y no les gusta hacer deporte.

    lunes, 19 de noviembre de 2012

    Cortitos y buenos

    Un paseador de perros toma asistencia,
    - ¿Pastor alemán?
    - Presente.
    - ¿Labrador?
    - Presente.
    - ¿Caniche?
    - Toy…

    domingo, 18 de noviembre de 2012

    ¿Cuáles son las razas más peligrosas?

    Aumentan los casos de mordeduras de perros en chicos: son más y más graves. El doctor Jorge Fiorentino, jefe del servicio de emergentología del Hospital Gutiérrez, comparte datos sobre las razas que atacan con frecuencia.

    Vanesa López
    valopez@agea.com.ar / t: @vanelop

    Las noticias se multiplican y no sólo los medios se inquietan por el tema. “Los casos de mordeduras de perros siguen en aumento. Los chicos atacados son más y con heridas más graves", confirmó el doctor Jorge Fiorentino, jefe del servicio de emergentología del Hospital Gutiérrez, al frente de un estudio que enumera las razas más mordedoras en función de la experiencia de uno de los principales centros de salud de la Capital Federal.

    "Del 2009 a marzo del 2012 hubo, solo en ese hospital, 186 chicos internados por mordeduras, que necesitaron recibir algún tipo de tratamiento quirúrgico", nos cuenta Fiorentino. ¿Cuáles fueron las razas involucradas? El especialista las posicionó de mayor a menor, de esta manera:

    * Mestizos: 72 casos.

    * Rottweiler: 36 casos.

    * Ovejero alemán: 18 casos.

    * Siberiano: 11 casos.

    * Salchicha: 9 casos.

    * Dogo argentino: 6 casos.

    * Pequinés: 6 casos.

    * Chow chow: 6 casos.

    * Pitbull: 3 casos.

    * Schnauzer: 3 casos.

    * Cocker spaniel: 3 casos.

    * Otras razas: 13 casos.

    “Dentro de las razas, el rottweiler fue el de mayor cantidad de casos”, destaca Fiorentino y lo define como “un perro bravo, para la caza y para la defensa”, entre otras características que detallamos.

    Aunque solemos asociar al pitbull como un perro violento, sólo se detectaron tres casos. “Hay que tener en cuenta que esta no es una muestra de todo el país y hay lugares donde esta raza tiene más popularidad que en otros”, agrega quien recibe a muchos chicos del conurbano bonaerense.

    ¿Y por qué se menciona a tantos ovejeros? “En este caso quizás haya habido una sobrefacturación porque mucha gente piensa que tiene un ovejero, pero en realidad es un mestizo”, reconoce.

    También llama la atención, en el listado, la cantidad de perros chicos. “Un mordedor como el salchicha no te puede matar. Pero los otros son bravos, tienen fuerza de mordida y generalmente tienden a pelear”, diferencia el doctor.

    Radiografía canina

    Además del detalle de las razas, el estudio arroja otros datos interesantes. De los 186 perros mordedores, 96 eran propios, 66 eran ajenos y 24 eran callejeros. O sea, que el riesgo puede estar en nuestra propia casa. 

    Y va más allá. De los 96 casos de perros propios, había 18 que tenían un plan de vacunación incompleto, mientras que solo pasó en 15 de los perros ajenos. Aparece, así, la primera recomendación para quienes tienen un perro en casa: cumplir con todas las vacunas.

    El sexo del animal también influye: entre los mordedores, se detectaron 116 machos y solo 46 hembras. Por lo tanto, en caso de comprar un perro de temperamento sanguíneo (rottweiler, ovejero, pitbull, etc.), Fiorentino sugiere elegir una hembra.

    Cómo mejorar la convivencia

    * Elegir una raza de temperamento tranquilo. De cachorro uno ya ve cuáles son los más inquietos y cuáles no.

    *  Educar con firmeza. No dejar que el perro comande la manada y evitar que sea descontrolado. Demostrarle quién manda, quién es el amo y quién le da de comer. Si la persona es débil, manda el perro.

    *  Evitar la agresividad. No educar al perro golpeando, porque después puede atacar.

    *  Censurar los malos comportamientos. Poner límites desde que es cachorro.

    *  No tenerlo mucho tiempo atado (salvo cuando hay visitas o hay chicos), porque después puede atacar. Conviene tenerlo suelto, como parte de la familia, y hay que darle cariño.

    *  Saber que el perro es un perro. Va a cuidar su territorio y puede interpretar que los niños están por debajo de su escala. Un perro no tiene un razonamiento humano.

    *  Buscar un profesional. Si necesitamos tener un perro de guarda y en la casa hay chicos, es conveniente recurrir a un adiestrador.

    jueves, 2 de agosto de 2012

    ESTUDIO JURIDICO PREVISIONAL

    ESTUDIO JURIDICO PREVISIONAL

    DRA. VALERIA MENDEZ

    Jubilaciones- Pensiones- Retiro por Invalidez

    Libertad 445 5º Piso CABA

    4382-9307 / 4382-1230 estudiovmendez@gmail.com

    miércoles, 9 de noviembre de 2011